domingo, 4 de julio de 2010

El orgullo

Ya hablé hace tiempo de este sentimiento. Lo sentimos las personas cuando somos bien juzgadas por las demás personas o por nosotras mismas.
En esta semana de celebraciones, hemos tenido que escuchar y leer sandeces como éstas:

-Que de qué tenemos que sentir orgullo: ¿Cómo que de qué? ¿Les parece poco el habernos librado de los pensamientos dañinos inoculados por la cultura de la que ustedes se erigen en salvaguardadores y que les mantienen tan presos y ocultos como a nosotros antes de nuestra orgullosa liberación? (Culpabilidad, falacia de control, falacia del cambio, falacia de la recompensa divina, sobregeneralización, visión polarizada, catastrofismo...¿Se dan cuenta de que necesitan un psicólogo?). ¿Les parece poco sufrir aislamiento social, abandono, prisión, "tratamientos"... muerte, y seguir reivindicando nuestra dignidad y derechos? ¿No sólo los nuestros, sino los de todas las personas? Entristecerse por el bien de las demás personas es un sentimiento llamado envidia. Les recuerdo que está mal vista en todas las culturas, y que en la cristiana es un pecado capital.

-Que no somos normales: ¿A qué acepción de normal se referirán? ¿Querrán decir "natural"? ¿Tal vez "normalizado", "legal"? Lo siento, pero lo somos... ¿Se refieren acaso a que somos "minoría"? ¿Qué pasaría si fuéramos pocos (que no es el caso)? ¿Nos matarían y "muerto el perro, se acabó la rabia"? ¿Se les ocurriría arremeter contra el colectivo de pacientes con enfermedades neurodegenerativas porque son (todavía) minoría? Odiar está muy mal considerado en todas las culturas, en la cristiana es un pecado, señores.

-Que en Chueca están hartos de tanta diversidad y que dejamos Madrid hecho un asco. Pregúntenles a los habitantes del barrio de Chueca, que han visto que la delincuencia se alejó del barrio con la llegada de la comiunidad LGTB, y cuyos pisos valen ahora como en el barrio de Salamanca, si están o no contentos. Y pregunten en Madrid si preferirían que la fiesta se celebrara en otra localidad. A lo mejor el escuchar lo que los vecinos dicen les hace pensar en que deben contrastar información y estar seguros de los enunciados que emiten. Cuidado, que la mentira está mal considerada en todas las culturas, y en la cristiana es un pecado, señores.



(Que conste que me molan las enseñanzas de Jesucristo, aunque algunos piensen que fue un hippy revolucionario sin más)

2 comentarios:

Erato dijo...

Se puede decir más alto pero no más claro, Nusita.Cómo me ha gustado tu post de hoy y qué ganas de bailar con el video.Me ha encantado.Suscribo todo cuanto dices.Un abrazo tremendo desde tu Graná, bonica

Nusa dijo...

Es que ya está bien de sandeces, Erato, linda. Te llamo, que va habiendo necesidad :)