"¡Maldito el día que dejé que entrarais en mi vida tú y tus calzoncillos doblados!"
Es lo que le espetó Bridget Jones a su novio en un momento de rabia. Pues eso mismo les dedico a ciertas personas:
¡Maldito el día que dejé que entrarais en mi vida tú y tus fotos de impresora, capulla!
¡Maldito el día que dejé que entrarais en mi casa tú y tu zorrerío congénito, capulla!
Ahora, a hacer el capullo un rato, que os sienta de bien...
(Esta entrada se la debo a Bridget Jones y a Elena Clásica, que me han brindado las palabras y la rabia necesarias para hacer esta catarsis)
domingo, 27 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
Jugando...
Un cielo plomizo pesa más que el plomo.
El granizo duele más que el grano delatador de mi Síndrome PreMenstrual.
El cabello cobrizo es más maleable que el cobre.
Una persona enfermiza padece más enfermedades.
... ¡Pero hay tantos erizos!
El granizo duele más que el grano delatador de mi Síndrome PreMenstrual.
El cabello cobrizo es más maleable que el cobre.
Una persona enfermiza padece más enfermedades.
... ¡Pero hay tantos erizos!
domingo, 20 de marzo de 2011
Posición de Zapatero ante Libia
lunes, 14 de marzo de 2011
Podía llover alegría...
Y no tanto dolor.
Ganas dan de no ir a la Junta... ¡Ays!
(Menos mal que está la Música)
Ganas dan de no ir a la Junta... ¡Ays!
(Menos mal que está la Música)
domingo, 13 de marzo de 2011
Con pena
Volví hace un rato de un concierto en el que he descubierto a este compositor. Las variaciones sobre un tema hebreo son apropiadas para esta noche en que en Japón (y el mundo entero) está en alerta nuclear, en Israel han matado a cuchilladas a cinco personas de una misma familia, y Gadafi sigue masacrando a su pueblo.
Ya llorando estoy.
viernes, 11 de marzo de 2011
Y hubo tiempo...
miércoles, 2 de marzo de 2011
Haciendo la maleta...
Porque voy a visitar la ciudad que vio nacer a esa escritora tan admirada por mí, la Crayencour.(aunque el amor la llevara a nacionalizarse estadounidense) y a más creadores, como Cortázar o el padre de Tintín.
La ciudad donde vivió un tiempo Magritte, y donde, dicen, un niño acabó con todas las bombas orinándose en sus mechas...
Quizá también haya tiempo para acercarse a la Venecia del norte...
(¡Ay, si pudiera seguir tocando la guitarra!)
La ciudad donde vivió un tiempo Magritte, y donde, dicen, un niño acabó con todas las bombas orinándose en sus mechas...
Quizá también haya tiempo para acercarse a la Venecia del norte...
(¡Ay, si pudiera seguir tocando la guitarra!)
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