sábado, 18 de septiembre de 2010

Buscando discos de música francesa...

...Para tenerlos puestos todo el día. Porque voy a matricularme en la Escuela Oficial de Idiomas para continuar los estudios que dejé siendo bastante más joven que ahora.

Tanto que ayer, al pedir el traslado de expediente desde mi antigua Escuela a la nueva, al preguntarme por el último curso en que estuve matriculada, dije:
-Pues fue en mil novecientos ocheta y...... ¡Vamos, que a la vejez, viruela!
Carcajada de las dos, de la que ella rápidamente se repuso:
-Bueno, aquí tenemos alumnos de setenta años... Y continuó riendo.

Esta mujer es feliz, gente así es la que hace falta para atender a las personas, pensé. Y, mientras hablábamos de cualquier cosa, sin dejar de reír, me lo solucionó todo.

Le di las gracias en francés, inglés, alemán, portugués...

Y nos despedimos, cómo no, riendo.


4 comentarios:

elena clásica dijo...

Pues hala a escuchar, a escuchar a la Bruni, y a Jacques Brel y a Bárbara, el mejor método para aprender y motivarse, lleno de música, de ritmo, de poesía y de diversión.
Qué gusto ir así por la vida, ¿verdad?
Es mucho más sencillo ¿y lo que se ahorra uno en medicamentos con terapias como la de la amabilidad y el buen humor? Olé por las dos.
Un abrazo, Nusa.

Nusa dijo...

Sí, Elena, éste es el mejor método para recordar y aprender... ¡El tiempo que hacía que no escuchaba a Moustaki!

¡Beso! :)

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Sii, "bonjour" Nusa, tus oídos son caracolas que captan las voces de Aznavour, Bécaud, la Piaf...siempre Brel, Brassens o Trenet: "Que reste-t-il
De nos amours
Que reste-t-il
De ces beaux jours
Une photo
Vieille photo
De ma jeunesse..."
No importa que algunos estén muertos, nunca mueren y en ellos canta el idioma francés, el idioma universal de los sentimientos para siempre.

Nusa dijo...

"Que reste-t-il
des billets doux,
des mois d'avril,
des rendez-vous?
Un souvenir
qui me poursuit
sans cesse..."

Quede lo que quede, ahí están los recuerdos. Para hacerlos presente-regalo siempre que aparezcan y queramos...

¡Ave!