jueves, 1 de enero de 2009

Pigmalión

Rey de Chipre, fue también un gran escultor. Buscaba esposa, pero, al tener un ideal de belleza tan elevado, no la encontraba. Por eso, dedicó todo su esfuerzo y su amor a esculpir estatuas en las que plasmaba su ideal. Así esculpió a Galatea, una "mujer ideal", de la que se enamoró perdidamente.
Afrodita, diosa del amor, se apiadó de él e hizo que la estatua cobrara vida. Así poetizó Ovidio este momento en el libro X de las Metamorfosis:

"Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente, como la cera del monte Himeto se ablanda a los rayos del sol y se deja manejar con los dedos, tomando varias figuras y haciéndose más dócil y blanda con el manejo. Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas".

Pigmalión despertó: en lugar de la estatua se hallaba Afrodita en persona, que le dijo "Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal".


Este mito ha dado lugar a lo que hoy se llama "Efecto Pigmalión", término muy usado en Educación. Este efecto consiste en que las creencias y expectativas que tengamos sobre las demás personas tienden a cumplirse. Si creo que un alumn@ llegará lejos, lo hará, pues le transmito las fuerzas necesarias para hacerlo, sobre todo para creer en sí mism@. Si creo lo contrario, no llegará a ningún sitio.

Si, además, es una expectativa colectiva, los efectos se multiplican. Recordemos el "yes, we can" que llevó a Obama al poder.

Tiene tales efectos positivos esto, que creo que todas las personas tendríamos que ser formadas en el cultivo de virtudes y sentimientos positivos (esperanza, perseverancia, tesón).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Nusita, ay que ver lo que se hace con los fragmentos de la mitología, eso de que el rey de Chipre buscaba esposa, no se yo que decirte... Mas bien , a mi entender, no le gustaban mucho las mujeres, por eso se inventó una. la famosa Galatea, tan bella, tan perfecta, que no tenía ojos para otras. Y encima, como toda buena historia mitológica que se precie,al buen señor, que para colmo era rey( lo tenía casi todo, menos lo más importante, el amor), le sale la historia redonda, porque no sólo él se enamora perdidamente de ella; (gracias al favor de Afrodita), sino que Galatea, también se enamora de él.
Yo creo que siguió engañado o alucinado, porque Galatea, versión marfil o en carne y hueso, no dejó ser más que un producto de su imaginación, por mucho favor que le hiciese Afrodita.
Lo que me gustaría saber es como ha derivado esta leyenda al campo educativo, ja ja...Muy valiosa, por cierto. Besos y cuidadito donder pones tus morros, je je,.. no "te vayas a quedar de piedra", muac.

Come l acqua al cioccolato

Nusa dijo...

Querida Come l'acqua:

Interesante apreciación la que haces. Dices que Galatea era "producto" de la imaginación del rey escultor.
Esta historia del efecto Pigmalión viene desde que el sociólogo Thomas enunciara su teoría en 1923:
"Si se define una determinada imagen de la realidad. esa imagen tiene efectos reales"... ¿A que suena a lo que has dicho?
Luego, Merton habla de efecto Pigmalión o de profecía autocumplida, en el sentido de que los juicios que tenemos sobre las personas, cosas y hechos tienden a convertirse en realidad.
Los estudios de estos sociólogos se hicieron en los ámbitos familiar y educativo.
Pero el estudio educativo por excelencia, que corrobora el efecto Pigmalión, lo realizaron Rosenthal y Jacobson (Pigmalión en el aula, 1968).
Curioso lo que hicieron:
Pasaron unos test de inteligencia en un colegio. A los profes les dieron los resultados, engañándolos sobre ellos, pues aleatoriamente escogieron a un 20% de alumn@s, a los que calificaron de sobredotados cuando en realidad su CI era normal. Lo curioso fue que 8 meses más tarde, al aplicarles otro test de inteligencia, estos alumnos habían experimentado un gran desarrollo cognitivo.
Lo de quedarme de piedra no sé si ocurrirá. Por ahora, y por si acaso, mi deseo es que la faraónica estatua se haga viva.

¡Besos restallaos!