lunes, 30 de agosto de 2010

Poderoso caballero...

Estaba a punto de enfadarse por una tontería: por la hora a la que le dejo la llave mañana.
Llegó incluso a decir que desde el principio había visto algo en mí que no le gustaba.

Entonces eché la cuenta de lo que había gastado de luz y de agua y le planté el dinero ante los ojos.
Ya era yo estupenda y divina de la muerte.
Ya no había visto en mí nada que no le gustara.

Piensa el ladrón que todos son de su condición.
Ay, menos mal que me voy...

2 comentarios:

Erato dijo...

Ays, él, el poderoso, por el que los humanos perdemos el norte y dejamos de ser humanos.Beso, bonita

Nusa dijo...

Erato, linda, besos mil :)